28 de enero de 2008
USO DE ANIMALES PARA EXPERIMENTACIÓN
En la UE se usan al año 12 millones de animales para la
experimentación
George
W. Bush ha firmado una ley por la cual todos los primates utilizados en
experimentos no podrán volver a los laboratorios una vez que los
abandonen, y se trasladarán a reservas, donde estarán atendidos y
protegidos. Puede sonar a victoria pírrica, pero asociaciones ecologistas
y de defensa de los animales consideran la aprobación de la ley un paso
trascendental al tratarse de Estados Unidos, país que hasta el momento
había anulado cualquier iniciativa de este tipo y que mantiene a decenas
de miles de monos en laboratorios públicos y privados.
En la Unión Europea (UE), más de 12 millones de animales son utilizados
anualmente para experimentar con fines científicos y comerciales. 12.000
de ellos son primates. A este orden pertenecemos también los humanos, de
ahí que la investigación con macacos y otros monos, llevada a cabo por su
desarrollo cerebral y cercanía evolutiva, desate las críticas más
apasionadas.
Cerca de una decena de primates no humanos (macacos en concreto) están en
laboratorios de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de
Madrid. Carmen Cavada, doctora en Medicina y catedrática de Anatomía
Humana y Neurociencia del mismo campus, experimenta con ellos para
estudiar su sistema nervioso y obtener avances en el tratamiento de dos de
las principales enfermedades neurodegenerativas: Alzheimer y Parkinson.
"Intentamos practicar con ratones, pero el cerebro de estos primates es el
más parecido a los humanos y, por lo tanto, el que nos puede dar una
información más fiable", comenta Cavada, que destaca también las
excelentes condiciones en las que viven los macacos, para los que se
siguen las mismas pautas que con los seres humanos a la hora de tratarles
e intervenirles quirúrgicamente (anestesia, analgesia, asepsia). "No están
en jaulas reducidas, son muy amplias, les cambiamos de habitación, les
compramos juguetes, les ponemos música y ven la televisión, les escondemos
la comida para que mantengan ciertos comportamientos y todo esto hace que
a veces tenga la sensación de que intercambio sentimientos de sintonía con
ellos", asegura la doctora. Pero el destino de la gran mayoría de macacos
es el mismo, inducirles la enfermedad de Parkinson. "Es duro, pero
necesario para saber cómo reacciona su sistema nervioso ante diferentes
etapas de la enfermedad", concluye Carmen Cavada.
El debate sobre la prohibición o no de la investigación con primates no
humanos está en pleno apogeo en la Unión Europea, cuyo Parlamento aprobó
en septiembre del pasado año una declaración en la que se insta a la
Comisión y al Consejo de Ministros "a establecer un calendario para
sustituir el empleo de cualquier clase de primates en la experimentación
científica por otras alternativas". Desde entonces, defensores y
detractores de estos experimentos han desencadenado una intensa actividad
como lobby para que la Comisión atienda o no los requerimientos del
Parlamento y modifique la actual directiva sobre experimentación animal.
"Las consecuencias de la prohibición serán tremendas e imposibles de
cuantificar para el conocimiento básico y el progreso de la medicina,
especialmente si pensamos en que se puede perder la batalla, aún no
ganada, contra importantes enfermedades cerebrales", señala el presidente
de la Sociedad Española de Neurociencia, Roberto Gallego, en una carta
enviada a la Comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea.
Entre otras motivaciones, el Parlamento Europeo basa su declaración en que
el 80% de los europeos considera que el uso de primates para tales fines
es inaceptable, que casi todas las especies de este orden comparten con el
ser humano el 90% de su ADN y sufren enormemente en cautividad y que el
26% de las especies se encuentran en peligro de extinción. Pedro Pozas
Terrados, presidente del Proyecto Gran Simio, impulsor en España de una
proposición no de ley sobre el reconocimiento de los derechos de los
grandes simios, abortada durante la presente legislatura, afirma que "la
propia directiva de la UE que se pretende reformar con la iniciativa del
Parlamento dice que la experimentación animal no debe llevarse a cabo si
existe otro método científico razonable, satisfactorio y disponible que
permita obtener el mismo resultado sin que intervenga el uso de animales".
Y pone como ejemplos los ensayos in vitro, los estudios clínicos y
epidemiológicos, la modelización por ordenador, los cultivos de células y
tejidos y los experimentos con microorganismos.
El importante dilema que se crea con la experimentación con primates en
medicina afecta a otras áreas, como la farmacéutica. En este caso, al
contrario que en medicina, hay un freno en el reconocimiento expreso de
estas prácticas. Algunas compañías, como Glaxosmithkline, niegan su
utilización, pero la patronal en España, Farmaindustria, no descarta que
pueda haber algún laboratorio propio o externo que ensaye con monos. Pere
Puigdomenech, presidente del Comité de Bioética del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), afirma: "Toda experimentación con
animales ha de basarse en el llamado principio de las tres erres
(reducción, refinamiento y reemplazamiento), es decir, utilizar el mínimo
número de animales, hacer los experimentos en las mejores condiciones
posibles y reemplazar los animales por otros sistemas cuando esto sea
posible. Esto se explica especialmente con los primates, que sólo deben
utilizarse como último recurso, con una justificación muy específica y
cuando no hay ningún otro modelo posible ni in vitro ni de un animal
inferior. Hay algunos casos, como vacunas contra virus que sólo se dan en
primates, humanos o no, (el sida, por ejemplo) en los que la
experimentación sólo se puede hacer con ellos. Hay que identificar estos
casos y delimitar mucho su uso, pero en ciertos escenarios puede ser
inevitable". Roberto Gallego apoya esta afirmación y recuerda que "las
vacunas contra la polio o los primeros avances en investigación con
células madre se consiguieron gracias a estudios con primates". De nuevo
es la declaración del Parlamento Europeo la que rebate la afirmación de
este catedrático de Fisiología de la Universidad Miguel Hernández de
Elche: "A pesar de las similitudes genéticas, existen importantes
diferencias entre los humanos y el resto de los primates y, por tanto, los
experimentos no pueden equipararse a la precisión de un estudio basado en
el ser humano".
Oficialmente, en España nadie admite prácticas con monos dentro de otras
industrias (cosmética, alimentación animal y humana, productos de
limpieza). Guillermo Repetto, vocal de la Red Española para el Desarrollo
de Métodos Alternativos -plataforma que agrupa a científicos,
administración, industria y organizaciones sociales-, asegura que no le
consta que haya empresas o laboratorios en España trabajando con primates
fuera del ámbito de la medicina. "En nuestro país no hay más de 10
empresas especializadas en evaluación de compuestos en animales y todas
cumplen estrictamente con la normativa de manejo y tratamiento de
cualquier especie e incluso reciben cursos de formación por nuestra parte
en el desarrollo de métodos alternativos", afirma Guillermo.
Como resaltaba Pere Puigdomenech, reducción, refino y reemplazo son las
tres erres que, incorporadas al quehacer diario de industrias y
científicos, intentan rebajar la presencia de animales en laboratorios
dentro de la Unión Europea. Pero no lo consiguen.
El último informe de la Comisión Europea sobre estadísticas relativas al
número de animales utilizados para experimentación y otros fines
científicos en los estados miembros fue publicado a finales del pasado
año, aunque toma datos de 2005. Es el primero que contabiliza las cifras
de 25 países, por lo que se puede considerar que el incremento hasta los
12,1 millones de animales no es significativo. Pero sí lo es el referido a
la UE-15, porque extrayendo los números referidos sólo a esos países con
respecto a 2002 se han utilizado 340.000 animales más. La Fundación
Altarriba Amigos de los Animales advierte de que la cantidad podría crecer
en algunos millones. Según Matilde Figueroa, portavoz de esta
organización, "en estas estadísticas hay que confiar en la buena fe de los
laboratorios que emiten los resultados y que entregan a las
administraciones autonómicas y estatales, lo que es mucho confiar; y, por
otro lado, no se incluyen los animales que la industria militar utiliza en
el desarrollo de armas de todo tipo, incluidas las biológicas y químicas".
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, organismo encargado
del registro nacional de centros de cría, suministradores y usuarios de
animales de experimentación (según un real decreto de 2005), es el que
debe tener la información correspondiente a España, pero tras varios
intentos para obtenerla no la han facilitado. Sí lo ha hecho la
Generalitat de Catalunya, a través de su departamento de Medio Ambiente,
que contabilizó en 2006 un total de 157.450 animales. La Federación de
Entidades pro Derechos de los Animales y la Naturaleza (FEDAN) resalta
también que "en sólo cuatro años, los animales utilizados en Cataluña han
aumentado más de un 100%, ya que en 2002 fueron unos 77.700, lo que
vulnera el espíritu de una ley de 1995 de esta comunidad autónoma obre
protección de los animales utilizados para experimentación y otras
finalidades científicas, que se inspira en el principio de reducción y
prohibición de esas prácticas".
La gran mayoría de los 12 millones de ejemplares utilizados en la UE
fueron ratones y conejos, con 9,36 millones (un 78%), seguidos a mucha
distancia por anfibios y reptiles (15%), aves (5%) y équidos y otros
animales de granja (1,1%). Los primates no humanos no llegan al 0,1%, lo
que equivale a unos 12.000 monos, macacos principalmente. Por áreas de
experimentación, la investigación y desarrollo en medicina, odontología y
veterinaria y el control de calidad de productos e instrumentos en los
mismos campos rebasó también los nueve millones de animales empleados.
Donde sí parece notarse una disminución es en los apartados de aditivos de
piensos y alimentos, cosmética y productos del hogar, que representan el
4,3%. Sin embargo, choca otro dato: entre los cosméticos y artículos de
tocador la subida ha superado el 50%. Este resultado casa mal con una
nueva normativa europea que presumiblemente entrará en vigor en 2009 y que
prohibirá el uso de animales para testar este tipo de productos.
"Procter and Gamble lleva desde principios de los años noventa sin ensayar
uno solo de sus productos en animales y sólo por imperativos legales los
mantiene para algunos relacionados con fármacos y alimentación". Estas
palabras de Fernando Hermoso, director científico de la multinacional,
rebaten las campañas que numerosas asociaciones de defensa de los derechos
de los animales realizan en contra de esta firma y de otras de renombre
mundial, como Unilever, Colgate-Palmolive o Johnson and Johnson. Incluso,
algunas de esas ONG, como Anima Naturalis, ha creado el Día Mundial contra
Procter and Gamble. "Somos una marca muy conocida y les ayuda a trasladar
a la opinión pública su contestación", replica Hermoso con resignación.
Matilde Figueroa, de la Fundación Altarriba, puntualiza que "es muy
posible que no se esté testando el producto final, pero con toda seguridad
algunos de los componentes de los mismos sí lo fueron".
Antes de que llegue esa posible prohibición en 2009, la Comisión Europea
advierte de que el número de animales descenderá en próximas estadísticas
gracias al compromiso adquirido por administraciones e industrias. En la
primavera del pasado año ya validó cinco nuevos métodos de experimentación
para probar el grado de toxicidad de productos cosméticos, como cremas de
maquillaje o jabones, que conllevarán la eliminación de las pruebas con
animales y una reducción de los ejemplares empleados. Las alternativas
manejadas, como la utilización de piel humana artificial, tejidos de
mataderos o el cultivo de células, supondrá, según la Comisión Europea, el
uso de 24.000 animales menos en experimentos de laboratorio. Y adelanta
que hay en estudio otros ocho métodos para reemplazar completamente las
pruebas que ahora se hacen en los ojos de los conejos vivos y que les
provoca graves irritaciones.
Marta Saloña, doctora y profesora de Zoología en la Universidad del País
Vasco, demuestra que en las prácticas de laboratorio con sus alumnos (otro
lugar en el que tradicionalmente se practica con animales) tampoco es
necesario echar mano de algunos representantes del reino animal. Y vivos,
menos aún. "Primero intento demostrarles en vivo, en los hábitats
naturales de la fauna, el comportamiento de algunas especies", señala. En
el laboratorio, toda la docencia la llevamos a cabo con vertebrados
inferiores ya muertos, por ejemplo, con peces procedentes de una
pescadería o con invertebrados, nunca con animales vivos". Tanto Saloña
como sus alumnos han recibido algún premio por otro método que evita el
estudio directo con animales. Se trata de simulaciones por ordenador que,
como indica la profesora, "sirven de base para las disecciones y para
ejercicios de aula. Así, el único animal con el que experimentan es el
ratón del ordenador".
ENLACES RELACIONADOS:
DERECHOS DE LOS ANIMALES EN ESPAÑOL
Etica en el uso de animales de experimentación Artículo de la
Asociación Argentina de Especialistas en Animales de Laboratorio (AADEAL).
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