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Inicio : Chistes : De Gallegos
Este era un gallego que caminaba por la calle, de repente ve en el piso
tres billetes de cincuenta mil bolívares, y el muy tonto regaló dos por
tenerlos repetidos. Una vez estaban muchos gallegos reunidos en una junta, ya que estaban cansados que todos los chistes sean acerca de ellos. En eso, el líder dice: ¡Ya estamos cansados de que hagan chistes de gallegos! ¡Sí! Grita toda la gente. ¡Ya no queremos que todos los chistes sean acerca de nosotros! ¡Sí! ¡Viva! ¡No más chistes de nosotros! Y para celebrar, que alguien cuente un chiste que NO sea de gallegos. En eso, entre toda la gente se levanta un hombre y dice: Este bien, qué tal éste,
estaban dos japoneses, uno se llamaba Manolo y el otro Venancio... Llega la secretaria corriendo a la oficina de su jefe y le dice: Jefe, jefe, le han robado su automóvil. ¡No puede ser! ¿Y vio quién lo hizo? No pude, porque estaba anotando
el número de patente de su auto. En el patio de butacas de un teatro, hay un gallego sentado ocupando cinco sitios: Las piernas en alto, apoyadas en los asientos de adelante, los brazos extendidos en los asientos del lado. Un acomodador se le acerca, le ilumina con la linterna y le dice con voz sarcástica: ¡Que! ¿Está cómodo? El gallego le responde: ¡Que cómodo, ni que cómodo,
bandarra! ¡Llame a una ambulancia, que me he caído del palco! Texto
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