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Inicio : Chistes : De  matrimonios

La dama insiste:

¿Por qué, mijo, no nos vamos a vivir a un apartamento más caro?

En esas suena el teléfono. El señor responde, recibe una información, cuelga, y le dice a la señora:

Se cumplió tu deseo. Viviremos en un apartamento más caro: ¡nos acaban de subir el alquiler!


María le pregunta a su esposo Pepe:

Pepe, 20 años casados y nunca me has comprado nada.

Pero María, ¿tú me has dicho que vendías algo?


Un pordiosero al que obviamente ya no le podía ir peor, se acerca a un hombre y le dice:

Patrón, ¿podría prestarme 20 dólares?

El bien vestido caballero, le contesta:

Pero, no te los vas a gastar en alcohol, ¿verdad?

No señor, nunca en mi vida he bebido.

¿Entonces te los quieres gastar apostando a la baraja con tus amigos?

De ninguna manera, nunca apuesto en nada.

¿O acaso te los gastarías en el campo de golf?

Imposible señor, nunca he jugado golf.

¿Se los piensas dar a una mujer acaso?

Jamás he tenido esposa ni amante alguna señor.

Entonces, ten los veinte dólares y ven a comer a mi casa; te invito comida casera y buena atención.

El pordiosero acepta gustosamente y se sube al BMW del importante hombre. En el camino le pregunta:

Oiga señor, ¿no se va a enojar su esposa al ver llegar a alguien como yo y que se siente en la mesa a comer?

Probablemente, le contesta el rico, pero valdrá la pena, quiero ver su cara y su reacción cuando vea lo que le pasa a un pendejo que no toma, no apuesta, no juega golf y no anda con mujeres.
 


Un hombre llega del trabajo a su casa, con un brillante reloj en la muñeca. Le pregunta su mujer de dónde lo ha sacado, y él le explica:

Mi jefe está contento con mi trabajo y me ha regalado este reloj que cuesta 1 millón de pesetas. La mujer, que sabe lo descuidado que es su marido, va a un especialista a que le fabrique un reloj idéntico pero barato, y lo pone en la mesilla de su marido a cambio del otro. Al cabo de unos días, va el hombre a una comida entre amigos y coge el reloj falso. A un amigo le dice muy convencido:

Este reloj me lo dio mi jefe y cuesta un millón.

Su amigo, que entiende de relojes apuesta con él 100.000 pesetas a

que no cuesta ni 5.000, y le gana las 100.000 pesetas. La semana siguiente tiene una cena importante, y la mujer le coloca de nuevo el reloj caro. Así que va a su cena, y le dice un compañero:

¡ Pepe! Ese reloj te habrá costado al menos medio kilo, y él insiste en que es una baratija de reloj que no cuesta ni 5.000 pesetas, y apuestan 100.000 pesetas, el dueño creyendo que su reloj es una baratija, van a un relojero y pierde sus 100.000 pesetas.

Así que, al de unos días, ve a un conocido y le dice:

¡Vaya reloj, Pepe! ¿Es caro?

Pues tiene sus días...
 


En su segunda Luna de Miel, una pareja algo madura llega a las oficinas de inmigración. El guardia revisa los documentos de los interesados, al ver la identificación de la mujer dice:

Muy bien señora, la felicito, es la primera vez que veo que una dama pone en su credencial un retrato actual.

El esposo haciendo segunda a tal declaración menciona:

Ya vez mi vida, que no tiene nada de malo negar la edad.

La mujer, enojada y a punto de estallar aclara al guardia:

Lo que usted está viendo es mi huella digital.
 


 

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