21 de abril de 2007
EE UU CONSTRUYE UN MURO EN BAGDAD PARA SEGREGAR A
CHIÍES DE SUNÍES
Con la valla, de cinco kilómetros, pretende proteger un
enclave suní rodeado de barrios chiíes
Soldados estadounidenses están construyendo un muro de hormigón en Bagdad
para separar a chiíes de suníes y evitar así que se sigan matando en una
ola de ataques y venganzas. La valla, de cinco kilómetros de longitud y
3,6 metros de alto, se está levantando, según informa el Ejército, con el
fin de proteger un enclave suní que está rodeado de barrios chiíes, una
zona altamente conflictiva que "se ha visto sumida en una espiral de
violencia sectaria y represalias".
Cuando el muro esté terminado, la comunidad suní de Azamiyah, situada en
la parte este del río Tigris, vivirá en una especie de cárcel, separada de
los barrios de Shamasiya y Gurayaat, poblados mayoritariamente por chiíes.
Estará completamente rodeada y habrá puestos de control de tráfico
vigilados por soldados iraquíes, que serán los únicos puntos de acceso,
según el Ejército.
Aunque Bagdad está repleto de barricadas, controles de seguridad y
barreras, como la que circunda la Zona Verde de alta seguridad, el de
Azamiyah será el primer muro basado en consideraciones sectarias, según
subraya Los Angeles Times.
"¿Tratan de dividirnos en cantones?"
"Los chiíes entran y atacan a los suníes y estos responden desde el otro
lado de la calle", indica el capitán Scott McLearn, del batallón de apoyo
estadounidense, que comenzó el proyecto el 10 de abril y que trabaja "de
forma prácticamente continuada hasta que el muro esté completado", según
el comunicado del Ejército. El rotativo estadounidense apunta que el muro
estará terminado a finales de este mismo mes.
La valla de hormigón supone un intento de frenar la balcanización de la
ciudad más poblada y violenta de Irak. "Es una de las claves de la nueva
estrategia de la coalición y las fuerzas iraquíes para romper el ciclo de
violencia sectaria", añade el capitán McLearn. Entrevistados por Los
Angeles Times, chiíes y suníes que viven a la sombra del muro coinciden en
criticar la valla no sólo por lo que supone segregar una ciudad, sino por
problemas de orden práctico: clientes y trabajadores tendrán muchas
dificultades para entrar en Azamiyah, sobre todo en coche. Además, los
vecinos se quejan de que su trazado está cortando calles y aceras.
"¿Tratan de dividirnos en diferentes cantones sectarios?", se pregunta un
suní dueño de una droguería en Azamiyah, que se identificaría como Abu
Ahmed, de 44 años. "El muro profundizará la lucha sectaria y sólo servirá
para abortar los esfuerzos para la reconciliación", añade, tajante. Majid
Fadhil, un comisario chií de policía de una vecindad al norte del muro,
asegura con rotundidad: "Esta cerca no va a funcionar". Muchos
entrevistados relacionan esta frontera con la que Israel levanta en
Palestina. "¿Es que estamos en Cisjordania?", dice Abu Qusay, un
farmaceútico de 48 años, que a partir de ahora no podrá comer en su
restaurante favorito, que queda del otro lado del muro.
Fuente: elpais.com
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