Yaroslavl
 |
En la
constelación de antiguas ciudades rusas, Yaroslavl, ciudad con un hermoso
nombre de bilina (canción épica rusa), es, quizás, una de las más
destacadas.
Un magnífico panorama se abre inmediatamente al entrar en la ciudad :
blanquean los muros y las torres del Monasterio de la Transfiguración del
Salvador (ss. XII - XVI), brillan las cúpulas doradas de su catedral. Aquí
fue hallado el precioso manuscrito del "Cantar de las huestes de Igor".
Centellean como piedras preciosas los azulejos multicolores de la Iglesia
de la Epifanía del siglo XVII. Cautivan por su belleza el templo de lliá
el Profeta (1650), las iglesias de Juan el Crisóstomo, Nikola Mokry (el
Mojado,) Juan el Precursor y otros monumentos de los siglos XVI -XVIII.
Yaroslavl fue fundada en el año 1010 por el gran príncipe de Kíev Yaroslav
el Sabio.
En 1218 se convirtió en el centro de un principado feudal e independiente.
En 1238 fue devastada y saqueada por las hordas tártaro-mongolas, al igual
que la mayoría de las ciudades rusas. Un nuevo período comenzó para
Yaroslavl en 1463, cuando llegó a formar parte del Estado de Moscú. Desde
aquella época nunca traicionó la unión con Moscú. |
En el siglo XVII,
Yaroslavl escribió una "página de oro" en la historia de la cultura rusa :
"florecieron" con sus maravillosos arabescos los templos de Yaroslavl,
altos y bien proporcionados, lo mismo que los templos de madera del Norte
ruso, pintorescos y afiligranados, igual que las creaciones de piedra de
Moscú. En todas las tierras rusas tenían fama los maestros de Yaroslavl:
albañiles y carpinteros, curtidores y herreros.
Yaroslavl pasó
a ser la segunda ciudad de Rusia por el tamaño del burgo de artesanos y
número de habitantes. En los poblados cercanos aún hoy día se pueden ver
calles enteras de casas de piedra campesinas construidas también por
maestros de Yaroslavl. Son hermosas las pinturas de sus antiguos templos,
admirable el arte de joyeros, caldereros, herreros, alfareros y tejedores.
Yaroslavl tuvo una suerte extraordinaria con el trazado nuevo en el siglo
XVIII, al que fueron sometidas en aquellos tiempos todas las ciudades
rusas. Los antiguos templos adquirieron más espacio, convirtiéndose en
centros alrededor de los cuales se extendían las principales plazas y
distritos urbanos.
En el presente, la antigua y siempre joven ciudad es uno de los centros
turísticos de Rusia que goza la mayor popularidad.
Desde Yaroslavl, por el río Volga o por carretera, es fácil realizar un
viaje a otra ciudad rusa antigua de Tutáev, conocida por sus templos y
frescos. |
 |
|

|